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TRENES DESCARRILADOS.

Por consecuencia, o cadena de pensamiento, entiendo la sucesión de un pensamiento a otro, que para distinguirla del discurso verbal, se denomina discurso mental.

Cuando alguien piensa en algo, su siguiente pensamiento no es tan causal como parece. No todos los pensamientos se suceden de la misma manera.

Thomas Hobbes: Leviatán, capítulo III. Primera parte: Del hombre: Capítulo III: De la consecuencia o el tren de la imaginación.

Delirio Mesiánico: Forma de delirio clínico que se presenta como síntoma de una psicosis grave. Aquel que lo padece cree que es una figura predestinada a cumplir una misión trascendental, ya sea de carácter religioso, político o social.

Entre marzo y abril de 1993 se produjo en Waco, Texas, el que aún es a día de hoy, el mayor conflicto armado que se ha dado entre estadounidenses desde la Guerra de Secesión. Los adeptos de una secta denominada Los Davidianos se enfrentaron durante 51días a agentes federales de la Agencia contra las armas, explosivos, tabaco y alcohol, y posteriormente ,al FBI. El resultado fue más de 90 muertos: 84 civiles, 28 de ellos niños y 4 agentes federales. El líder de la secta, David Koresh, predicaba que el gobierno estadounidense era la Babilonia a la que se hace referencia en el libro de las Revelaciones, afirmaba ser la encarnación de Jesucristo, y que él protagonizaría el segundo advenimiento, en el cual el apocalipsis traería la destrucción final; siendo un poco cínicos, se puede afirmar que el profeta en esta ocasión no se equivocó.

“Train of Thought es el séptimo disco de la banda de metal progresivo “Dream Theater”. El mismo se cierra con una canción titulada “In the Name of God”, cuya letra está inspirada en la masacre de Wako. El título del álbum es una expresión en inglés que hace referencia al hilo conductor del pensamiento. Cada pensamiento es como el vagón de un tren, y todos los vagones se mueven al unísono hacia un destino final. Algunos ven el origen de esta expresión en la obra de Thomas Hobbes, el célebre filósofo que nos advirtió que el hombre es un lobo para el hombre, y que si se quitan las leyes se verá lo que es el hombre; poned la tele un rato y opinen. Esta teoría, la del asociacionismo de las ideas, frente al innatismo, más propio de la filosofía continental europea, es capital en la tradición filosófica británica. Fue desarrollada por los filósofos empiristas y ya estaba presente en la Escolástica tardía con Guillermo de Ockham, que tuvo el cuajo de negar los universales, también negó la inefabilidad del Papa, lo cual debería de haberlo convertido en mártir, por suerte terminó siendo héroe, héroe del pensamiento, pero volviendo al tema, no sea que perdamos el tren del pensamiento; ¿Quiénes eran los Davidianos?, y ¿Quién era David Koresh?

Los Davidianos eran, o son, no me extrañaría que siguieran en activo, una de las numerosas escisiones que se dieron de la Iglesia Adventista del Séptimo día. Estas escisiones suelen tener un carácter local y no trascienden sino es por episodios como el que nos ocupan. Los adventistas basan su fe en el concepto protestante de “Sola Scriptura”, por el cual la Biblia y su contenido es la única fuente de conocimiento, a esto hay que unir el hecho de que son literalistas, es decir, no interpretan la Biblia como alegorías, o dotan a ciertos pasajes de un valor simbólico como hacen otras confesiones, sino que creen que todo lo narrado en la Biblia es textual, por ejemplo, que Dios hizo el Mundo en seis días. Como su propio nombre indica, dotan de especial importancia al segundo advenimiento de Cristo, el cual será literal y cercano en el tiempo, incluso algunas iglesias se atreven a dar una fecha. En cuanto a David Koresh, cuyo nombre real era Vernon Wayne Howell, comparte muchas similitudes con líderes de otras sectas. Tuvo un infancia infeliz, no conoció a su padre, que fue un delincuente juvenil y abandonó a su madre, que apenas tenía 15 años cuando lo tuvo, esta también lo abandonó durante gran parte de su infancia, por lo que fue criado por su abuela materna. Dejó los estudios prematuramente ya que al parecer sufría dislexia; el mismo relataba a sus acólitos que cuando era niño sufrió abusos sexuales por parte de otros niños mayores que él, si bien esto nunca quedó demostrado y pudiera ser una treta para darse importancia. El caso es que las cosas no pintaban muy bien para el joven David, pero al igual que otros líderes tenía esa cualidad a tener muy en cuenta: No destacaba en nada especialmente reseñable, pero era bueno en lo suyo; pues si es cierto que no era especialmente inteligente, siendo aún casi un niño descubrió la Biblia, se obsesionó con ella, al punto de memorizar partes enteras. No solo la leía, era capaz de debatir sobre los versículos, esto le dio notoriedad dentro del mundo religioso de la Texas rural, y desde entonces decidió explotar esa cualidad; tampoco era guapo, pero su aspecto entre intelectual y hombre de campo resultaba atractivo. El caso es que tras idas y venidas, que no vamos a tratar aquí por temas de espacio, Koresh logra erigirse como líder de los Davidianos de la Rama, nombre elegido para distinguirse de otra iglesia con el mismo nombre. Su sede es un rancho denominado Monte Carmelo, en referencia al monte en el que Dios se comunicó con el profeta Elías. No son los Davidianos de la Ramauna comunidad especialmente numerosa, unos 120 miembros, un tercio de ellos o más, niños, pero la vida en comuna y el rechazo a los placeres del mundo exterior hace que se ganen bien la vida; esto permite que puedan comprar un verdadero arsenal de armas, ya que una de las obsesiones de Koresh es que el Apocalipsis es inminente y las fuerzas malignas intentarán destruirle, por lo que es necesario estar preparado. Se calcula que dentro del rancho había un millón y medio de proyectiles, además de incontables armas de repetición, incluso del calibre 50, que pueden traspasar la estructura de un tanque.

Una de las principales ideas que generamos en nuestra mente al ver estos singulares casos es que, a nosotros, nunca nos captara una secta; que esos tipos son analfabetos, en este caso paletos sureños, que somos inmunes a ese tipo de engaños; y de manera generalizada puede ser cierto, puede que ninguno de nosotros acabe disparando a policías esperando la llegada de Cristo, pero ello no significa que estemos libres del pensamiento sectario, de sus patrones y de sus procesos. Si lo analizamos, el pensamiento sectario está presente en la sociedad, desde los grupos sociales como los “amigos” o la gente que comparte aficiones, en el trabajo, en los deportes, en los gustos por el arte, por supuesto en las universidades, los medios de comunicación y la política. Considero que el asunto se ha agravado en los últimos tiempos con el desarrollo de la Era de la Información y la proliferación de internet y las redes sociales, pues el acceso casi ilimitado a la información ha hecho que el saber, lejos de ser reflexivo, se torne meramente aditivo, ya no es necesario razonar, concatenar un pensamiento tras otro, basta una estímulo, en forma de frase o de visita a nuestras páginas favoritas en la que escuchamos a nuestros mesías favoritos, para que la afirmación retumbe en nuestra mente; es así como los vagones del tren del pensamiento descarrilan, ya ni siquiera hay vagones, solo una locomotora que es dirigida por la falta de pensamiento crítico, una falta que ya resulta obvia en la educación, cuyo fin es adoctrinar y no formar. Se puede seguir con los medios de comunicación, siendo el ejemplo más latente la chavista televisión española, y si bien es cierto que el grado de manipulación y vapuleo de cualquier código deontológico resulta en este caso legendario, no se diferencia de cualquier medio controlado por un partido político, recordemos los años gloriosos del “Canal Nou” de Zaplana y Cía.

El predicador sabe canalizar los miedos interiores de sus oyentes, los huele como el tiburón la sangre, y cuando más convincente resulta en sus afirmaciones, siendo indiferente que viole las leyes de la física y la lógica, más se entregan los adeptos a él. El entusiasmo adormece el pensamiento crítico, la pasajera felicidad que crean los neurotransmisores cerebrales hace que no sea necesario preguntarse del porqué de las cosas. Nuestra sociedad se mueve de la misma manera, siempre es el factor emocional y la referencia al miedo, el instrumento utilizado para dominarnos: la ultraderecha, los machistas, los inmigrantes, los ricos, ahora los rentistas, mañana lo que sea; la sociedad entera no es más que una secta inmensa y cada uno elije al predicador que le engañará; pónganse como ejemplo las tretas de Koresh, el cual predicó que debía mantener relaciones con las mujeres de los demás hombres, no solo eso, sino que ellos debían mantenerse castos; la mayoría de los hombres y mujeres lo aceptaron, solo unos pocos abandonaron la comunidad; el razonamiento era que ellos buscaban a Dios, Koresh era Dios, y por lo tanto no importaba que la doctrina, la que hace santo al matrimonio fuera quebrada. Escuchen los argumentos que da la gente para votar a uno u otro partido político, incluso la gente más sensata acaba olvidando las fechorías continuas y los engaños porque tienen la que es, posiblemente, la idea más fanática y génesis de todos los males, como yo tengo razón, los demás están equivocados, no importa si me aparto un poco del camino o si cierro los ojos ante el escarnio; y es así como la diferencia entre ellos, nosotros, pues me incluyo, y los Davidianos, está en la exteriorización de la conducta, pero no en la esencia del pensamiento. Por último añadir que el espíritu mesiánico está totalmente presente en nuestra sociedad; son muchos los que afirman que ellos resolverán los problemas, y si son complejos, mejor, porque la gente necesita atajos para sentirse segura y escapar de la incertidumbre, y nada mejor para ello que un mesías.

Nunca ha quedado claro qué pasó exactamente en el Monte Carmelo, y si alguien espera una explicación, siento defraudarle. Son muchas las sombras que aún planean sobre Waco 33 años después. Si bien Koresh practicaba la poligamia, ilegal en Estados Unidos, y existen fundadas sospechas de que mantenía relaciones sexuales con menores, a ello solo se le empezó a dar importancia una vez iniciado el asedio. No se entiende por qué más de 50 agentes federales intervinieron en la primera acción que desencadenó el tiroteo. Posteriormente, aunque no he ahondado mucho en ello, la intervención de las autoridades; recomiendo el visionado del documental de Netflix “Waco, un apocalipsis americano”, dejó mucho que desear, y en ocasiones traspasó lo que puede ser aceptable, utilizando técnicas que recuerdan más a los asedios numantinos, quizás no hemos cambiado tanto. Con esto no estoy exculpando a Koresh, que básicamente era un delincuente, si bien con él me pasa lo mismo que con que otros líderes sectarios: no estoy seguro de si era un mero estafador, o de si se creía sus delirios, me inclino más por esto último.

Y ya saben amigos, mis artículos no son precisamente optimistas, y dado el tema a tratar no vamos a hacer una excepción. Dos años exactos tras la muerte de Koresh y sus seguidores, el 19 de abril de 1995, se produjo en Oklahoma el mayor atentado terrorista en la historia de los Estados Unidos, siendo solo superado por el de las Torres Gemelas. Dos activistas antigubernamentales hicieron explotar 2.600 kilos de explosivos en un edificio federal. 168 personas, varios de ellos niños, murieron, hubo más de 680 heridos. Una de las razones esgrimidas por los autores fue vengar a los Davidianos, por considerar que fue el Gobierno el que atentó contra sus derechos constitucionales, no son pocos en Estados Unidos los que lo siguen creyendo. Pues sí, parece cierto, eso que decía Cioran de que el Mundo avanza, a veces con sus ricos, otras con sus pobres, pero siempre con sus mendigos. Escribimos loas al progreso porque lo confundimos con el avance tecnológico, nos vanagloriamos de nuestras letras y filosofías, pero nuestro actuar no dista de los que nos precedieron, la hoguera siempre esta ardiendo y nadie atenúa el fuego; ¡Ojalá fuéramos lobos como decía Hobbes!; no se matan entre ellos. Si la vida estuviera regida por nuestros instintos, sería dura, violenta e injusta, pero ni de lejos llegaría a los grados de perversión y trastorno que rigen los días civilizados. Las ideas, que de por sí deberían tener un valor neutro, son retorcidas a nuestro gusto, las trinchamos como la carne antes de introducirla en la boca y que su sangre resbale entre nuestros labios, y así será siempre, llegue o no ese ansiado por tantos, apocalipsis.

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