Misterio: Del latín “ mysterium “, que lo tomó del griego “ mystérion “ derivado de la palabra “ mistes “ que significa “ iniciado “. Cosa muy arcana o muy recóndita que no se puede comprender o explicar.
“ Al leer esto, podrán darse cuenta de que comprendo el Misterio de Cristo…
San Pablo, Carta a los Efesios 3: 4-7.
Leo que, en un conocido festival de música, se ha ideado una orgía para amenizar los conciertos. Me llama la atención la formalidad con la que el evento se organiza, ya que se ha convocado una quedada en la que se informa de cómo introducirse en la practica, y una comida anterior para hermanarse antes del asunto. También el elevado número de participantes, ya que se han apuntado unas 7.000 personas.
Es común nombrar a las religiones mistéricas cuando se hace referencia a las corrientes gnósticas que se dieron a partir del S.II después de Cristo, y que finalmente fueron proscritas por el Catolicismo. Vaya por delante que mi falta de pericia, tiempo y conocimiento, me impide dar una visión académica de estas religiones, pese a ello he llegado a ciertas conclusiones:
– Son religiones que se basan en la transmisión de la experiencia, en la adquisición de un conocimiento.
-Están reservadas a un núcleo reducido de personas, los adeptos, y para formar parte de la secta es necesario un rito de iniciación.
-Más que una religión, se trata de una forma de entender la religión.
– En todas ellas prima el sincretismo, ya que se basan en tradiciones que pueden remitirse incluso a la cultura indoeuropea.
-Su florecimiento se dio durante el Helenismo tardío, y se mostraba como una alternativa a la religión estatal.
Pese a estas generalidades, su estudio se me hace complicado, en el sentido de que la abundante información que se puede obtener sobre ellas siempre resulta ambigua o inexacta, sobre todo si la comparamos con tradiciones orientales que hoy en día se siguen practicando, como el Hinduismo o el Sintoismo japonés, sobre las que hay abundante información. Por ello nunca he podido distinguir qué era lo que estas gentes hacían exactamente, cómo iban en busca de ese anhelado conocimiento, qué era lo necesario para formar parte de ese grupo de elegidos. De hecho, cuando escuchas a los expertos hablar sobre el tema, percibes la dificultad que existe para dar una idea cabal; se habla siempre del conocimiento, de la gnosis, de la unión mística con la divinidad, se compara con el psicoanálisis, con la iluminación…pero nos quedamos siempre con esa duda, la de saber qué hay que hacer para tener experiencia de lo divino.
Por si fuera poco, hay ciertas conclusiones que lejos de allanar el camino, lo embarran; por ejemplo: que los pitagóricos pasaban tres años en absoluto silencio antes de iniciarse en el estudio de los entes matemáticos, me parece tan exagerado como el tema de los estilitas, que se subían a una columna y pasaban allí todo el tiempo, ¿ quién sabe ?. Dicen que el obstáculo es el camino, y pese a las dificultades inherentes a toda investigación aunque sea de ir por casa como es mi caso, fue cuando mi mente se fue por otros lares cuando me sentí más seguro. Comprobé que pese a la persecución por la Iglesia de los herejes, muchos de los ritos de ellos se incorporaron a la doctrina o en la liturgia. Me di cuenta de que Jesús, al igual que Perséfone descendió a los infiernos antes de resucitar, algo que pese a formar parte del Credo, no es muy meditado, pero lo cierto es que en el lapso entre que murió y resucitó, se supone que Jesús estuvo en el infierno; me pregunto qué hizo esos tres días en lugar tan pintoresco; la incansable correctora de mis textos, Belén, profesora jubilada de Griego y Cultura Clásica, me confirmó que la comunión provenía de ritos en los que los participantes degustaban manjares, se puede apreciar en los ritos dionisíacos en los que corría el vino y la comida, o en los mitraicos, en los que se sacrificaba un toro y luego se comía su carne. El Cristianismo sustituyó estos ritos, por el simple pan, comida al alcance de todos, especialmente de los pobres, que como los demonios suelen ser también legión. En general, el Cristianismo sustituyó los intrincados ritos de estas religiones y sus complicados razonamientos basados en tradiciones herméticas orientales y posteriormente por el Platonismo, por una teología sencilla basada en la Trinidad, junto con ideas atractivas como la de la salvación tras la vida terrenal, pese a esto, en el Cristianismo hay abundantes misterios, los del Rosario, y cuyo fin, pienso, debe ser la reflexión sobre algo que es contrario a la lógica, pese a que la mera repetición se imponga en el ritual. Todo esto, unido a la práctica de la caridad en una época en la que no había ONG´s ni seguridad social, logró, contra todo pronostico, que una secta más del Judaísmo se convirtiera en la religión predominante, ni siquiera la descomposición del Imperio Romano de Occidente frenó su avance, hasta el punto de que ya en la Baja Edad Media, los monasterios se extendieron como la pólvora por toda Europa, junto con la creación de colegios y universidades, a lo que hay que añadir el poder del Papa, que no tenía que envidiar al de Reyes y Emperadores, ya saben, -” Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho -”. Pero hay más, comprobé con cierto extrañamiento que, muchas de las figuras insignes del Cristianismo, algunas doctores, fueron vistos siempre bajo sospecha por sus correligionarios, no me refiero a Giordano Bruno, sino a Santa Hildegarda de Bigen, mujer que alcanzó altas cotas de conocimiento en diversas materias, algo muy meritorio para su época por la condición de fémina, y creo que tristemente olvidada; San Ignacio de Loyola, o nuestra querida Santa Teresa, por nombrar algunos. Sobre ellos siempre pesó la sospecha de que no era Dios, sino el diablo, el que les otorgaba el conocimiento y se libraron por los pelos de acabar como Giordano. Y la razón es que ellos eran Gnósticos, buscaron una experiencia personal con la divinidad, a través de la oración, pero sobre todo del estudio; fueron creadores y artistas, y por eso tenemos sus obras, sus libros, sus ejercicios espirituales y su legado, que aún hoy en día es seguido por miles de personas en mayor o menor medida.
¿Qué tiene que ver todo esto con la orgía?; supongo que nada, a ver si escribir va a ser como estar en una de ellas, sabes cómo empiezas pero nunca cómo acabas. Bueno sí, creo que estos actos o cómo los quieran llamar; son signos y reflejos de nuestros tiempos. De hecho habrá gente que apoye la convocatoria alegando que en tiempos pasados las orgías eran habituales, algo no del todo exacto, pues las bacanales fueron prohibidas en determinadas épocas del imperio, creo recordar que una de ellas fue la de Augusto, pues se consideraban que eran contrarias al orden y la moral públicas, y fueron satirizadas por el célebre Petronio. La gente se queda con lo que le interesa, a veces por ignorancia ( yo el primero ), otras por interés; precisamente una de las características de los misterios era, como su propio nombre indica, que se trataba de algo oculto, que no estaba a la vista de otros, y solo los elegidos formaban parte del ritual, ritual en el que la ingesta de la comida, el vino y la práctica sexual se veía como un medio, no como un fin, para adquirir ese anhelado conocimiento, que digo yo que muchos irían solo por los medios, ya que en principio se me hace más distraído que una misa actual. Sin embargo hoy todo se publicita y se anuncia, las cosas del meter lo primero, por supuesto. Parece que la seducción, que es también otra forma de maravilloso misterio, el de ir descubriendo palabra a palabra, conversación a conversación, tacto a tacto los misterios de ese otro ser, ahora de carne como nosotros y que como la divinidad anhelamos. El caso es que yo a estas alturas paso de orgías y menos si te tienes que apuntar como en la cola del paro, prefiero ser un poco como los santos pese a no tener su fe y su disciplina, y quedarme como ellos dentro de los muros, los muros del discernimiento, que también acaban siendo los de la curiosidad, y pese a la soledad que ello supone, saber que al final las gracias del objeto amado llegarán a nosotros como los frutos maduros caídos de esos árboles que tienen ramas como brazos y hojas como labios.
Puede que la tragedia de esta sociedad es que ya no hay misterio para nada, creemos que todo lo sabemos y podemos experimentarlo todo, sin ánimo de ser moralista, creo que es una de las razones de la decadencia de los tiempos actuales, pues recordad que como os dije en otros artículos: el misterio no es solo la sensación más gratificante que se puede experimentar, sino que es también la fuente de todo conocimiento, y como dice la canción: “ – Es un misterio hacia dónde la noche nos lleva – “.
