“ El tiempo es corto, usted morirá antes del amanecer “.
El Gabinete del Doctor Caligari.
Calles distorsionadas, caminos retorcidos, mundos oníricos, temas extraños, bestias psicóticas moradoras de los dominios del mal, edificios imponentes, majestades de la noche, mujeres biónicas de metal y de oro, miradas lascivas e impertinentes junto al amor que de todo se salva, tarde o temprano, a pesar del tiempo y sus secuaces.
Bienvenidos a un género que cambió la historia del cine y que aún hoy en día nos acompaña como criatura en la noche aunque la mayoría de las veces no nos demos cuenta. Comenzamos otra nueva sesión en la que demostramos nuestro amor al Séptimo Arte, en esta ocasión no a una película sino a todo un género: el Expresionismo Alemán.
Los años de la República de Weimar fueron convulsos. La crisis económica y la inestabilidad política tras la Primera Gran Guerra hicieron de Alemania un país en perpetuo conflicto. El Cine Europeo se nutría de películas con un claro mensaje antialemán. El gobierno intentó contrarrestar la situación creando la UFA, una productora nacional que hiciera un cine de corte patriótico que distrajera a la población y que a la par tuviera un fuerte componente ideológico. Estas películas no funcionaban mal; eran comedias, o trataban temas históricos, pero el cine que se hacía en otros países europeos, más cuidado y con más profundidad temática, animó a producir un tipo de cine que para esa época era cuanto menos arriesgado, o peor, desconocido. Entre sus inicios y su final, con la derrota de los Nacionalsocialistas, que convirtieron la productora en mero arsenal propagandístico, se filmaron en sus estudios en la década de los años veinte algunas películas, para algunos críticos apenas tres o a lo sumo cinco, que aún hoy en día siguen siendo para muchos artistas un referente, una fuente de inspiración e incluso un modelo en cuanto a técnica. ¿Quiénes fueron estos hombres?, también hubo alguna mujer, ¿qué es lo que hicieron y por qué han merecido pasar a la historia?, y ante todo, ¿de qué estamos hablando?
El Expresionismo surge como una respuesta al Impresionismo, estando este último enfocado a la representación de la luz. Ya existente en la pintura, la música o la literatura, no tardó en llegar a ese nuevo arte que era el cine y que aún muchos veían como mero entretenimiento para las masas y algo alejado del refinamiento del arte burgués que se asociaba con otras artes como la música o la literatura. Intenta expresar, de ahí su nombre, las sensaciones de miedo, ira, incomprensión o duda que los artistas experimentaban al vivir en esa época convulsa, en la que una cierta sensación de que el progreso no iba a dar con las soluciones prometidas desde los tiempos de las luces y la razón se acrecentaba con el devenir de los acontecimientos. Personajes siniestros como alegorías de un estado autoritario, asesinos, variada clase de crímenes muchas veces obviados en otro tipo de cine que buscaba ser comercial y meramente ocioso; la idea de que algo o alguien juega con los destinos, no solo de un individuo, sino de todo un pueblo o nación, se conjugaron, dando una estética atrevida que muchos criticaron por teatral y burda.
Robert Wiene dirigió en 1919 la que para algunos es la única película expresionista “ El Gabinete del Doctor Caligari “ El malvado Caligari comete sus fechorías a través del sonámbulo Césare. La propia producción fue muy atrevida ya que se prescindió de escenarios naturales, todos son decorados, siendo fundamental el trabajo de Hermann Warn, Walter Reimann y Walter Rohrig, que confeccionaron con una pericia notable un cúmulo de casas, caminos y edificios que remitían al Cubismo. En ella vemos otras de las características de este movimiento como son el maquillaje excesivo incluso para la época, unas actuaciones muy teatrales también para la época, que no es otra que la del cine mudo, el uso de la oscuridad y la sombra y el gusto por personajes que bordeaban lo caricaturesco pero que a la par eran inquietantes por no decir pavorosos. Si bien Wiene rebajó los elementos políticos con un prólogo y un epílogo que centran la historia más en el suspense y lo fantástico, la película nos muestra cómo por demonios somos conducidos, demonios tanto interiores como exteriores. Esta película es un hito tanto porque su director jamás logró hacer algo parecido como por ser una de esas pocas cosas que pueden recibir el título de original y novedoso.
Fue F.W. Murnau quien tres años más tarde crearía a uno de los personaje más icónicos de la historia del cine. De nuevo alguien tétrico y escabroso, representante de una pulsión enfermiza que se acaba llevando todo lo que tiene por delante, como si fuera el director profeta de lo que le esperaba a su país y a Europa unos años más tarde. En esta ocasión Murnau utiliza escenarios reales pero siempre con un claro tinte onírico que nos remite a una época en la que el ocultismo y las vanguardias artísticas que daban preponderancia a lo arcano y surrealista estaban muy presentes. Sigue con el juego de sombras haciendo que sintamos más miedo por lo que no vemos que por lo que conocemos. Juega con la incertidumbre como la mujer con el gato al principio de la película. Como toda obra de arte que se precie tiene una mitología propia, con la leyenda de que Max Schreck, actor que interpretaba a Nosferatu, era un vampiro en la vida real. La acusación de plagio por parte de la viuda de Bram Stroker que hizo que la película estuviera a punto de perderse para siempre o la prematura muerte de su director que ganó con “Amanecer “ tres de los primeros “óscar” de la historia cinco años más tarde de rodar “ Nosferatu, Una Sinfonía del Horror ”, ya en Estados Unidos, muerte que mentes tan conspiranoicas como las del propio Caligari o las del doctor Mabuse, otro villano mítico de la época, achacan a sus contactos con círculos ocultistas, terminan por hacer de este film un referente del Séptimo Arte.
Ya próximos al final del movimiento, en 1927, se estrenó “ Metropolis” de Fritz Lang. Puede que la primera distopia de la historia en el cine, la Ciencia Ficción como género ya existía desde comienzos de siglo, puede que simplemente una historia más de la principal historia, la de la lucha entre el Bien y el Mal y la de la búsqueda del amor. Todos hemos visto alguna vez esos edificios imponentes, esos obreros tan fríos como las máquinas y que son llevados al inframundo, el rostro del… ¿primer robot de la historia?, convirtiéndose en mujer. Obra de arte que dignifica la condición humana, que nos demuestra que existe un saber que va más allá de los libros de texto o de aquello que podemos conocer en un momento concreto de la historia; además, nos confirma que todos los artistas en mayor o menor medida acaban siendo “ copiones ” de lo que han hecho otros. Ved esta película y luego mirad, por nombrar solo algunas: “ Blade Runner ”, “ Star Wars ” o “ El Quinto Elemento ”. Por cierto, en el laboratorio del científico loco hay un pentagrama invertido. Ciencia, arte y ocultismo cogidos de la mano…una vez más.
He nombrado solo las tres más conocidas sin entrar en polémicas porque no soy experto en historia del cine ni este artículo va dirigido a entendidos y cinéfilos. Solo quisiera hacer una apreciaciones antes de finalizar:
Estas polémicas aunque valiosas para el debate y el intercambio de ideas me parecen estériles ya que y en primer lugar; no hay que ver el expresionismo en el cine solo como una continuación de las teorías expresionistas, sino también como una amalgama de otras influencias como la del Romanticismo Alemán de donde probablemente saca su gusto por los personajes siniestros de otros mundos y los escenarios espectrales, y en segundo lugar, porque el propio expresionismo es poco dado a reglas y métodos. Es muestra de cómo el genio individual es el que al final ha de modelar la obra de arte, pues fue cada director el que supo imprimir su sello personal. Y eso es lo que intento hacer yo en mis escritos; por cierto, aunque no soy feminista, creo que tanto “Nosferatu” como “Metropolis” lo son, pues tienen como protagonistas a dos mujeres, que como sucede en la vida real en muchas ocasiones, salvan a los hombres, y a modo de homenaje he llamado a una de las protagonistas de la que espero sea mi nueva novela “Lotte Reiniger”, que fue una directora alemana de la época.
Los Nacionalsocialistas consideraron el arte Expresionista como degenerado; ya muchos, no solo los directores, se habían marchado antes de la llegada de los nazis. Algunos como Fritz Lang tuvieron una carrera prolífica en Estados Unidos, y si es cierto que nunca volvieron a tener el mismo control sobre sus obras, siempre quedó algo en ellas de su época alemana. El cine Expresionista duró poco, no solo la llegada del Fascismo sino también del cine sonoro trastocó su esencia, pese a ello su influencia aún nos alcanza. El cine de terror que tuvo su eclosión en Estados Unidos en la época de los años 30 y que nos acompaña hasta nuestros días debe mucho al cine alemán. Qué decir del policíaco o el negro. Directores que van desde John Ford hasta Tim Burton, pasando por Orson Welles y muchos otros tienen al Cine Expresionista Alemán como referencia ineludible.
En una época de cancelaciones y reescrituras el Cine Expresionista nos demuestra que ese genio individual siempre prevalecerá sobre el verdugo y el censor; que ni las guerras ni las malas digestiones de los otros podrán acabar con el genuino artista; que el verdadero arte no tiene ideología ni puede estar subvencionado; que el verdadero arte ha de estar siempre en la oposición y nunca en el gobierno, y que más allá de sexos, de formas o de colores, son las épocas oscuras como una noche antes del bombardeo las que dan a las personas las verdaderas pistas para alcanzar los senderos del progreso; que en el sincretismo y en la mezcolanza verdadera y, no en los absurdos intelectuales ni en los desvaríos actuales, encontraremos ese camino que se convertirá en el rascacielos majestuoso de la primera noche de la Humanidad.
Porque siempre habrá “ Calicaris ”, “ Mabuses “ o “ Nosferatus ” que intenten controlar al pueblo, la más de las veces con la promesa de la igualdad o la libertad, y por desgracia habrá muchos sonámbulos que como “ Césare ” les seguirán. Por suerte también habrán hombres y mujeres que se atreverán a hacer frente a los dictadores de ahora y del futuro como lo hicieron los de aquella época; y lo harán a través de las dos grandes creaciones que nos diferencian, al menos a día de hoy, de la cada vez más poderosa máquina: el Arte y la Tolerancia. Ellos serán recordados, no los censores, ni los verdugos , ni los políticos, ni los mercaderes de los templos de las ideologías. Puede que ya estén entre nosotros, que nazcan mañana o que incluso ya se hayan ido. No importa. No importará mientras que cada hombre que está en la oscuridad perciba con su mente las luces del alba. Y ahora esas luces se apagan indefectiblemente, suenan ecos de gloria y sinfonías de infinito. Comienza la función; sí, algún día moriremos, pero nunca antes del amanecer.
