“ Toda la filosofía occidental es una serie de notas a pie de página de las obras de Platón “.
Alfred North Whitehead.
En una entrevista que Sánchez Dragó le hizo a Antonio Escohotado en “ la 2 “, no recuerdo el año, pero si “ Draico “ tenía programa en la “ pública “ debía gobernar el partido socialdemócrata por excelencia en España: el Partido Popular; pongamos pues 1998 o por ahí. El caso es que “ Escohota “ dice que Platón fue el gran introductor del pensamiento oriental en eso que antes se llamaba Occidente, y que ahora tendrá otro nombre para no molestar a alguien; posteriormente, tras una ardua y larga digestión, comenta el filósofo español, Schopenhauer terminó de hacer el tránsito, la culminación a aquello que comenzó el filósofo ateniense en el S. V. a.c., valiéndose precisamente, entre otros, pero principalmente junto con la de Kant, de la filosofía del propio Platón.
En esta afirmación, que me atrevería a decir que es eminentemente cierta, y no comencemos con el rollo escéptico de qué es cierto, qué es real o qué comenos mañana, hay ciertas cosas que me llaman la atención y que creo que hay que comentar y que sirven a su vez para afirmar otro enunciado que sea cierto o no, se ha de tener en cuenta: el de nos ponen la verdad ante nuestros ojos para que no la percibamos.
La primera de esas cosas, palabra esta última hoy vulgar pero con noble origen filosófico, es que esta filosofía es en sí totalmente pesimista, la Oriental digo. El Budismo nos dice que en esencia la vida es dolor y que estamos destinados a sufrir, no solo una vez, sino muchas, porque como decía Julio Iglesias, tropezamos de nuevo con la misma piedra. El Hinduismo aunque más folclórico y variado, nos dice más o menos lo mismo, que la vida es una estafa, pero de las buenas, con forma de pirámide. Todo es Velo de Maya, es decir, falso, solo unos pocos iluminados lo levantan; evidentemente nosotros no seremos uno de ellos, y menos teniendo móvil con twiter y tik tok. En resumen, que somos poco menos que una mierda, seres destinados a la nada, yo diría que menos que nada; ante este panorama lo más lúcido no es intentar llevar una vida dominada por las pasiones y vivir la vida a lo grande, como Julio Iglesias ( quien pudiera ), sino rechazar el placer, ser moderado, poco menos que asceta. En Platón ya vemos una antesala de los votos de castidad, pobreza y obediencia, que ni mucho menos es un invento del Cristianismo y menos aún de la Iglesia; si bien Sócrates era un señor pero también un truhan que utilizaba su sabiduría para engañar a Jatinpa ( su señora ), por el contrario, nadie imagina a Platón de farra poniéndose hasta arriba y diciéndole guapa a las señoras de su época, o a los señores, ya que todo indica que a él esas cosas ni fu ni fa. La propia idea de que todo lo material es falso, copia del verdadero mundo, es ya una idea tan perturbadora como eremítica que sirvió de influencia y guía a puede que unos pocos hombres buenos y a una gran cantidad de canallas y vividores.
Pese a esto, el hecho que Platón aceptara como buenos los postulados venidos de Oriente se nos asemeja casi a una superchería, ya que a priori nada hay más diferente que un filósofo de la Polis frente a un Yogui del Ganges. La filosofía siempre se pone como una especie de superación de la religión, el paso del mito al logos, un algo que en cierta forma y medida dignifica la existencia; y si hablamos de filosofía, Platón juega un papel esencial, y hay consenso que es en Grecia donde ese paso de lo mítico a lo racional se da. Que conste que yo creo que esto en esencia, hoy estamos muy esenciales, será por hablar de Platón, es cierto; no soy uno de esos que piensa que todo lo que es de fuera es bueno por el simple hecho de ser de fuera y lo de dentro malo por el simple hecho de ser autóctono; tampoco uno de esos tarados que dicen que no hay que estudiar a Platón o Aristóteles porque la cultura griega es patriarcal y esclavista; no estoy de coña, ha pasado en EEUU, supongo que la idea salió de alguna universidad con algún rector vegano y lesbiano, quién sabe si reptiliano; y es una pena que los partidos capitalistas por excelencia, los de izquierdas, lleven años copiando el devenir intelectual anglosajón; lo que quiero decir es que es llamativo que siempre se nos venda la filosofía como algo contrario a la religión cuando la inmortalidad del alma o su transmigración son conceptos que vienen de la filosofía de Platón, sería más justo decir de Pitágoras, pero no enredemos, y que incluso estas ideas como las de la Trinidad, el Cielo, al que vas cuando eres bueno, no el de los aviones y muchas otras, sean tomadas a cachondeo y burla por ateos, comunistas, posmodernos y demás impíos, cuando tienen un origen filosófico. Para entender la influencia del pensamiento oriental en Platón solo hay que ver el mito del Auriga, que es igual que un mito del Hinduismo que se encuentra en un Upanishad, siendo el dios Lama, señor del inframundo, el que va en el carro y el que le explica a otro tipo del que no recuerdo el nombre y paso del buscarlo, que si te dejas llevar por las pasiones la vida te acabará pasando factura, pues por mucho que nos empeñemos, no solemos ser especiales, unos vienen otros se van y la vida sigue igual. Hay que señalar que en esa época los conceptos de Oriente y Occidente no eran como nosotros los entendemos ahora, que el mundo no era como es en la actualidad, y que incluso me atrevería a afirmar que si se utilizaban eran con fines cartográficos y de exploración, y que en todo caso no es peyorativo hablar de influencia ni ha de ser sinónimo de plagio.
No sé si desde la Ilustración la filosofía y por ende la política o la sociología, el mundo en general, es optimista y la idea del progreso nos embriaga como cuando escuchamos “ por el amor de una mujer “, pero haría bien más de uno en mirárselo, porque si atendemos a la filosofía de Platón y lo que nos dice, la conclusión será que todo lo que hagamos para mejorar la especie o la sociedad caerá en el oprobio, cuando no en la guerra y la carnicería. El hecho de que al final de su vida escribiera “ Las Leyes “ para corregir y enmendar muchas de sus ideas pasadas, entre ellas las que aparecen en el célebre séptimo libro de “ La República “ es algo muy a tener en cuenta, así como que la más de la veces no sé si este hecho es olvidado pero si al menos obviado. Creo que la inusitada fama del Estoicismo en nuestros días nos puede ayudar mejor a entender esta idea. Veo que muchas páginas de emprendedores, tiburones de las finanzas y estas cosas recurren no solo a temas más típicamente orientales como la paz mental, meditación y tal, sino en los últimos tiempos, a sentencias y dichos del Estoicismo. La idea es que si somos estoicos lograremos grandes metas, ganaremos dinero, vestiremos trapos caros, conduciremos coches de lujo y nos llevaremos a la chica guapa al catre, o al chico, que conste que para eso sí que soy inclusivo y que para gusto los colores. La verdad, no se me ocurre nada más contrario a la filosofía estoica, pues el estoicismo nos ayuda a soportar la vida, más que a mejorarla, pero en fin. No es una casualidad ni fruto del azar que la filosofía de Platón fuera la base del gran ideólogo del Cristianismo y uno de sus fundadores, a mi parecer, junto a San Pablo, me refiero a Agustín de Hipona. Si Platón ha sido odiado por filósofos como Nietzsche es porque este se dio cuenta que el Cristianismo es una versión simplista de la filosofía platónica. Schopenhauer equipara en sus obras a los místicos cristianos con los ascetas hindúes; para él, ellos representan el verdadero Cristianismo. Estoy de acuerdo, un verdadero cristiano solo tiene presente su finitud y el recuerdo de su muerte, todo lo demás es accesorio, por ello muchos no solo renunciaron al mundo sino que afirmaron que un verdadero creyente no se ha de interesar por las cosas de este mundo, – soy feliz con un poco de vino y con un trozo de pan – decía de nuevo nuestro amado Julio; dejando para otros la disputas sobre el poder civil de los reyes y gobernadores, en resumen, lo contrario de lo que los Papas han solido hacer.
Recuerdo que hace ya bastantes años tuvo éxito un libro que se titulaba “ Más Platón y menos prozac “ el cual leí en aquellos ya lejanos años en los que estudiaba filosofía en la Facultad y que me pareció una gilipollez y un coñazo supino, como la mayoría de las cosas que acaban teniendo éxito. En el fondo es la misma murga de ahora con el Estoicismo, con el “ Mindfullnes” o cómo coño se diga, la meditación, el Reiki, las piedras filosofales, la retroeyaculación y la madre que nos parió. Efectivamente, la filosofía es pesimista por naturaleza, nos dice que como mucho podremos saber un poco de algo, y que si tenemos suerte no lo pasaremos muy mal, ya que todos la vamos a roscar. La filosofía al contrario de lo que muchos piensan no es terapéutica, ni nos hace más sabios, al contrario, nos puede volver más fanáticos y esquivos al diálogo, mírese los marxistas que siguen defendiendo algo que fracaso hace más de treinta años. Gracias a la filosofía no nos vamos a hacer ricos, ni vamos a ligar más, si logramos esas metas será por otros motivos; tampoco vamos a saber elegir mejor, ni la gente nos va a admirar, más allá de un momento concreto que pronto será olvidado. La filosofía sí que puede, y por eso es algo tan valioso, librarnos del gran vendaval del mundo, hacer que nuestra atención se focalice en algo que puede que no cambie nuestra vida pero que la dignifique, pues el hecho de que verdaderamente seamos poco menos que nada, hace que nuestras ansias de infinitud, de conocimiento, de querer entender, sean algo que siendo muy humano, se nos hace algo casi divino, de otro mundo, no sé si de ese que ideó Platón, pero de un mundo donde las decepciones y tristezas de la vida se paran ante la búsqueda de eso que ni siquiera podemos nombrar. La filosofía nos hace sentirnos de nuevo como la canción, una vez más de Julio, pero creo que originalmente escrita por el argentino Facundo Cabral, en el sentido de no ser de aquí ni ser de allá. Pese a ello la filosofía ha sido utilizada para atacar al contrario, para ser cómplice de nacionalismos, totalitarismos, para señalar al otro, para hacernos sentirnos superiores aunque no tengamos ni idea, para justificar los expolios, tiranías, las caraduras de los gobernantes y el monopolio de los vividores; solo hay que ver la estafa posmoderna donde un hombre con bigote se define como mujer y las corporaciones ultracapitalistas son las defensoras de las minorías, la igualdad y la diversidad; ¿ la igualdad no es lo contrario de la diversidad ?, ¿ qué diría Platón al respecto ? Y todo porque, como decía, la verdad es tan obvia por estar ante nuestros ojos que rara vez la vemos. El no aceptar el origen religioso y por lo tanto pesimista de la filosofía de Platón, y de la Griega en general, hace que en el mercado persa de las ideas al final cada uno haga lo que le da la gana, pero si nombras a Platón cojonudo, y si te cagas en él, casi mejor. Al final todo es una mentira, como las gilipolleces del Tik Tok, por eso mejor recurrir a Platón, pero sabiendo lo que nos ofrece: duda, miedo, temblor… pero también encomio, valentía, como la de los guerreros de la República, y ante todo, dignidad. La filosofía nos hará sentir eso que pedía esa gran poetisa que fue Alejandra Pizarnik, y por ello merece la pena conocerla y vivirla:
-” Que mi cuerpo sea siempre un amado espacio de revelaciones “.
