“ Mi pobre patria. Aplastada por abusos del poder. De gente infame que no conoce el pudor”.
Franco Battiato.
“En sí misma toda idea es neutra o debería serlo; pero el hombre la anima, proyecta en ella sus llamas y sus demencias; impura, transformada en creencia, se inserta en el tiempo, adopta figura de suceso: el paso de la lógica a la epilepsia se ha consumando…Así nacen las ideologías, las doctrinas y las farsas sangrientas”.
Emil Cioran. Breviario de Podedumbre.
Según una tradición gnóstica, los ángeles que no se decidieron ni por el bando de San Miguel ni el de Lucifer, fueron expulsados a la tierra. Por ello este mundo es fruto de la indecisión, de un error, de una duda. Una idea recurrente en el Gnosticismo, la de que este mundo pasajero tiende a la corrupción porque en su origen hay algo malo, incluso en ocasiones, el creador de este mundo, Iadalbaoth creo recordar, el Demiurgo en su versión griega, es un dios menor, un tunante con ínfulas de estafador y caradura.
Desconozco si los ángeles dubitativos, al descender a este aciago lugar, pasaron por la fachosfera, ese nuevo palabro ideado para insultar a todos aquellos que no son de izquierdas, dividir a la gente, ocultar fechorías e ilegalidades y recibir el aplauso fácil de la legión de palmeros de la secta.
Los principios de propaganda de Goebbels se resumen en que hay que hablarle a la gente como si fuera gilipollas. En España hay nutrida muestra de este principio resumido; creo que Unamuno, que en la gloria este pese a sus también dudas angélicas, decía que los españoles somos cojonudos, pero en el sentido de que pensamos con los cojones. Indecencias como la cometida por el Presidente del Gobierno al hablar como un borracho en un bar, es una muestra de que Unamuno conocía bien a sus compatriotas. Lamentablemente, las fechorías se repiten en el otro bando, en el que la derecha ha utilizado a la patria o a España para acometerlas, cosa que casi a mí, que defiendo la unidad de la tierra de Cervantes y Julio Iglesias, me hace enfadar casi más. En general, hoy la política se basa en activar el sistema límbico, y cada bando tiene sus fórmulas, que en esencia es la misma. Admito que la izquierda tiene tendencia a inventarse palabras horteras y vacías que no dicen nada, precisamente para que ellos les puedan dar el significado que quieren; una versión de “ Sálvame “ de la policía orweliana que desde luego parece ser muy efectiva. Y si creo que hoy en día luchar contra la izquierda es algo necesario, ver bazofias como las de Vox en Baleares, donde los salvadores de la patria se dan garrotazos entre ellos, me hace recordar la canción de Battiato.
Me pregunto qué hubiera elegido yo si hubiese sido un ángel; también si hubo referendum o primarias para elegir las opciones; si Lucifer se inventaba palabras o acusaba al Demiurgo de ser patriarcal y homofóbico, por crear a Eva después de Adán, o por no haber dado también un efebo al primer hombre en la tierra para que lo sodomizara en el paraíso aún no perdido.
Más allá de mamoneos varios, que vienen por todos los lados, la razón por la que dejé de votar, llamó a la abstención y a que el sistema actual cambie, no es, lo admito con pena, porque haya tenido tiempo para estudiar y hacerme esquemas mentales de aquello y de lo otro que pudiera ser mejor o peor. Lo he hecho principalmente, porque a pesar de mis limitaciones intelectuales y vitales, me niego a creer que la persona que no piensa como yo es mi enemigo. Lamentablemente, este es el pensamiento de la política, de la prensa, del ámbito universitario, de las series y películas; es una versión consumista y hortera del estado de guerra de Hobbes, donde al menos, es verdad, no te cortan el cuello mientras duermes, lo cual puede ser argumento para dar razón a los entusiastas del progreso.
La utilización del lenguaje no es algo nuevo para mantener el control del rebaño. De hecho, los que somos contrarios al lenguaje inclusivo, no lo somos porque destilemos odio o porque seamos miembros de la fachosfera, sino porque al utilizar el lenguaje inclusivo, aceptas también toda la ideología que se quiere imponer con los nuevos neologismos; además una de las características del lenguaje es su economía y claridad; las imágenes de políticos haciendo el ridículo cuando intentan utilizar el lenguaje inclusivo en todo su esplendor es una muestra de que es contrario a esos dos principios. Hoy es la fachosfera y mañana será la patripolla o lo que sea, todo para esconder que en España la división de poderes ya casi no existe, que somos un país condenado a la economía de servicios con un tejido industrial que languidece, y lo peor, que somos una nación destinada al enfrentamiento, por gente que ni siquiera es heroica o que pese a sus errores puede ser acorde con sus ideas, sino por jetas de tomo y lomo. Por desgracia los deseos de Cioran de contemplar el exterminio de la especie se repiten en mis entrañas, pero al igual que ocurrió con él, los dioses no me serán favorables.
La verdad es que no sé que bando hubiera elegido, me gusta pensar que el de Lucifer, supongo que por en principio ser más divertido, y porque ahora sería un demonio, un don diablo en toda regla, pero ser un ángel, aunque sin sexo, debe de estar también bastante bien, y eres muy guapo aunque seas un ser espiritual y no tengas pilila ni rajita; las eternas contradicciones de la existencia, así en el Cielo como en la Tierra. Al parecer los indecisos que acabaron en este planeta fornicaron con las mujeres presentes por allí, pobres maridos, se harían de algún partido político. Parece que esos sí que tenían sexo o que les salió al llegar, porque ya sabemos que Dios todo lo puede; parece que en la antigüedad las reglas se cambiaban también cuando convenía, como ahora lo cambian sus señorías cuando les da la gana. Tampoco me parece un mal destino pese a renunciar al mundo espiritual, ya sabéis lo que decía Aristóteles de juntarse con hembra placentera.
En general, el panorama de degradación moral e institucional es devastador, y convierte a Cioran en el amigo que nunca falla. No es que yo sea Demóstenes o Alexis de Tocqueville, simplemente intento, más que ser eremita en el desierto, no formar parte de la turba pagana, bueno, o cristiana, que también hubo unas cuantas. Puede que por ello escriba, estudie, haga el am…pues eso, escribo, estudio y leo cosas sobre religiones del pasado.
Hay que decir que el Gnosticismo no me consuela. Por una parte es un sistema clasista que me recuerda a los nacionalismos, al español de la época de Franco, donde se hablaba del Imperio para no hablar de las miserias, o a los otros nacionalismos de la península, ante los que el Psoe se humilla, como en su día se humilló Aznar al concederle prácticamente todo lo que pidieron. El Gnosticismo es clasista porque la mayoría de la gente somos tontos y solo ellos se salvarán; ¿os suena, no? Pero ante todo no me gusta porque, pese a admitir que el mundo es el resultado del loco sueño de la razón, da pábulo a una cierta esperanza al decir que antes de ese error éramos divinos, al menos participábamos del ser espiritual puro del Pleroma; que éramos como ángeles, vamos. Yo no puedo aceptar esta realidad viendo el grado de gregarismo de la gente y cómo aplaude las tropelías y fechorías de los políticos, la capacidad que tienen para odiar, de ver al diferente como miembro de uno de esos bandos que se enfrentaron en la noche de los tiempos, o percibir cómo esa misma gente se aferra a sus ideas y es prácticamente imposible que las cambie, ya que hacerlo sería admitir que han estado equivocados todo este tiempo.
Ya sea la religión, el Socialismo, el libre mercado, los nacionalismos o los populismos de derechas e izquierdas, el único fin de todos ellos no es mejorar a la especie humana pese a que este sea su discurso, sino tener bajo control al individuo, a la familia, a la ciudad y al país. Por todo ello se me hace muy difícil aceptar que hay algo divino en nosotros; prefiero llegar a la conclusión de que somos animales, y por lo general peligrosos, y limitados, por una capacidad de ser engañados no muy distante al de los monos en la jaula; y nunca cambiará nada, de hecho, el supuesto avance de la razón y las ciencias son utilizadas por los caras de turno, dándoles, lo que acaba resultando peor, un halo de racionalidad y progreso que hace que los que sean contrario a ellos sean visto como salvajes; como ocurría en otros tiempos en los que el Papa se inventaba una herejía para ir a machete contra sus enemigos. La verdad es que entre la fachosfera y la herejía arriana prefiero lo segundo, al menos aprendes algo de historia y filosofía.
En resumen, nada cambiara, los patrones del fanatismo son los mismos, si no lo fueran, trileros profesionales de la política, algunos literalmente analfabetos, no serían ministros. Sabedor ya de todo esto prefiero pasar la vida entre Battiato y Cioran, alejado como todo buen filósofo de la actualidad, aunque esta me asalte cual ladrón en la noche. No sé si esto me convierte en el último de los anarquistas. Me gusta pensar que cuando los bandos se formaron, algún ángel escapó y se dedicó a vagar tanto por la tierra como por los cielos y los abismos, que a veces, cuando estamos tristes y perplejos, ese ángel nos visita, y casi sin darnos cuenta, nos susurra palabras al oído y al alma, para que no caigamos en esos abismos, los de la duda y la tristeza. ¿ donde estarás ángel con alas de cuerpo, tremendamente imperfecto por tus decisiones y por lo tanto casi humano ?
