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ENEMIGO DE TODOS.

“ No hay enemigo más profundo que uno mismo “

Juvenal

El escritor romano Juvenal denunció la inseguridad de la Roma de su tiempo en sus célebres sátiras. Calles estrechas y oscuras donde los ladrones aguardaban su siguiente víctima, el empleo de la violencia como forma de resolver las disputas o una delincuencia perfectamente organizada, son algunas de las realidades de esa Roma que dista mucho de la que se nos ha recreado de manera generalizada en el cine y que se centra en la Imperial de grandes edificios y gloriosos desfiles. Una realidad que me atrevería a afirmar solo ha sido descrita en la excelente serie “ Roma “ ( 2005 ), de HBO. Pero hoy no voy a hablar de esta serie, sino de la película “ Comanchería “ “ Hell or High Water “ en su título original, del año 2016, dirigida por David Mackenzie y protagonizada por Jeff Bridges, Chris Pine y Ben Foster, film que se desarrolla en la época actual en los Estados Unidos, concretamente en Texas. ¿ Qué tiene que ver Juvenal con Texas ? Diría que poco o nada, o ¿ quién sabe ? Algunos afirman que ya todo lo que se puede esperar de los seres humanos lo encontramos en los clásicos de la Antigüedad. Yo, comparando las dos épocas llego a la conclusión de que vivir en el país predominante del momento no te asegura en absoluto una buena existencia; sí, ¡vale!, puede que sea mejor que morirte de hambre en otros sitios, pero no creo que el consuelo de un destino aún más aciago para otros sea algo bueno, sino la confirmación de que, tras examinar todas las variables, parece ser que, efectivamente, como decía el dramaturgo inglés, el infierno está aquí, y los demonios somos ustedes y yo.

Hay una idea generalizada y no por ello falsa, en mi opinión, de que Estados Unidos es un país violento y con problemas serios de seguridad. El cine se ha centrado en muchas ocasiones en los guetos, normalmente poblados por minorías raciales o étnicas, o en la lucha contra las mafias organizadas que operan en ese país; es llamativo que las más conocidas provengan precisamente de la zona del Lacio. En definitiva, estamos hablando de las grandes urbes postindustriales que se crearon al hilo de la emigración masiva, de los cambios en los medios de producción, y de las reformas urbanísticas de las cuales los rascacielos son la principal muestra de orgullo. Sin embargo existe “ otra América “ denominada habitualmente como “ profunda “, normalmente asociada con los estados del Sur, si bien el Sur geográfico no corresponde con el Sur social y demográfico al que se hace referencia. Esa otra América es “ grosso modo “ la de los estados de la Unión que hicieron la guerra al bando confederado; estados de gente orgullosa de sus costumbres, guardianes, según ellos, de una pureza preexistente antes de la llegada de las computadoras y los vicios del progreso, pureza diseminada y finalmente extraviada en las perversas urbes en las que viven esos “ otros “ americanos; gente, la del Sur, conocida por su hospitalidad, pero también por su creencia de que las cuestiones de honor se han de resolver con la violencia, con una cierta justicia natural también preexistente, anterior al Derecho, a la Filosofía y demás resultados de la reflexión intelectual; conocidos por sus polémicas racistas y su creencia en que ellos son los auténticos americanos, los que ejercieron el derecho del primer ocupante y llevaron la civilización a la tierra de los salvajes. Obviamente. Además de que todas estas afirmaciones son exageradas y falsas, no es oro todo lo que reluce. Los propios blancos de otros estados se suelen referir a ellos con apelativos despectivos. Uno sería el de “ Red Neck “ equivalente a paleto, como sinónimo de gente primitiva, casi atávica; gente con el cuello rojo por pasar horas en el campo trabajando. Es la típica imagen de la persona de pueblo que se identifica como “ cateta “, imagen que se reproduce en otros lares, aquí en España ni les cuento, imagínense a Alfredo Landa con la boina y la cara de despistado andando por la ciudad. “ White Trash “, basura blanca, tiene un tono más relacionado con las conductas antisociales e incluso delictivas. Hacer referencia a personas de raza blanca, de ascendencia anglosajona, con bajo nivel educativo y baja condición social y económica, con tendencia al consumo excesivo de alcohol, a tener familia numerosa pese a no poder mantenerla,a resolver sus problemas escopeta en mano, a maltratar a sus hijos y mujeres y claro está, a delinquir; descendientes de los trabajadores blancos que no eran esclavos pero no gozaban de un estatus elevado, y que malvivían de sus labores en el campo. Veo aquí otra analogía con Roma, ya que gran cantidad de ciudadanos romanos no eran esclavos, pero formaban parte de la plebe, trabajadores agrícolas que solo podían ofrecer su fuerza de trabajo para subsistir; sí que veo diferencia en el sentido de que en Roma había esclavos que podían llegar a tener un nivel de vida bueno y ser reconocidos, como los profesores griegos que enseñaban a los hijos de los patricios, en el caso de las personas de raza negra que sufrieron la esclavitud su panorama era, como sabemos, y si la corrección política me lo permite, bastante oscuro.

El cine no tardó en fijarse en esa cultura y en esos parajes, por supuesto con los del Oeste, luego el de suspense, en el que las largas carreteras y los solitarios moteles eran escenarios perfectos para que el anonimato escondiera multitud de crímenes y tropelías, os acordáis de “ Psicosis “, seguro ; más tarde el cine de terror, en el que el primitivismo cultural y la endogamia hacía que el desprecio por la vida ya fuera manifiesto; pequeños poblados aislados en el que un pasajero ocasional podía desaparecer, estando los agentes de policía a muchos kilómetros, doy por descontado que todos hemos visto “ La Matanza de Texas “ . Por ello, se puede decir que la temática de la América Profunda se ha convertido en un auténtico subgénero, que yo diferenciaría de las conocidas “ road movie “ que tiene que ver más con un viaje de carácter iniciático por las largas y solitarias carreteras. En todo este contexto se nos presenta el hilo de la película, que en resumen se trata de dos hermanos que atracan bancos para poder hacer frente a la hipoteca del rancho de su madre y de esa forma no perderla. La investigación la llevará un viejo Ranger ya cercano a la jubilación, y su ayudante también maduro, y mestizo, con sangre india y mejicana.

¿Es posible que algo siga siendo puro?, ¿ hay algo que se pueda definir como tal ?, ¿ es similar a la nada, de la que hablamos como oposición a lo creado, y sin embargo como tal no existe, ya que siempre hay algo, incluso cuando lo negamos todo, al menos nosotros mismos en esa negación ?

Carteles que nos informan de la posibilidad de pedir créditos, bancos que se clavan en la arena de los pequeños pueblos como piedras ancestrales, gente que ve cómo los trabajos de sus abuelos languidecen por el poco interés de sus hijos y por la poca ayuda de la administración, mujeres que tras conocer el desamor y el fruto del mismo en forma de hijo, subsisten con las propinas, ofrecen sus encantos con un generoso escote pese a que su mejor momento ya ha pasado, pero el lugar tampoco ofrece gran cosa, no buscan tanto la esperanza de que alguien las saque de su destino, sino de que alguno llevado por los hados al lugar le haga la existencia más llevadera. Es curioso que en las zonas rurales se pueda percibir tanto una hospitalidad exagerada como una desconfianza, cuando no odio, hacia el extranjero; id a un pueblo de Cataluña o el País Vasco con una camiseta de la selección española. Vaqueros ya viejos como nuestro protagonista, pero que ni siquiera gozan de la poética del crepúsculo, sino la de haber pagado tras treinta años la hipoteca de su casa y su coche; algo de poesía habrá, aunque sea la de la barra del bar. Cámaras de seguridad que no funcionan, policías que no se enteran del día en el que viven, tener más facilidad para conseguir un arma que para abrir una cuenta en el banco, los casinos blanqueando dinero a la vista de todos, el dinero negro por allí, por allá y por delante y por detrás. Parece que la pureza está en algo más que en peligro, ¿ son gente especialmente mala? No, solo son humanos; los nacionalismos, clasistas y segregacionistas “ per se “ y lamentablemente vistos como un signo de respeto tanto en esa tierra como en la nuestra, son solo especialmente criticables por sus engaños, no por sus conductas, que son como las de los tiempos de Juvenal. Además, he de decir que no me desagrada en absoluto esa tierra. Veo en el silencio de sus carreteras, en las a veces raras formas de sus montañas y en la sencillez de sus gentes pese a su mal vinagre, un reclamo para conocer ese mundo, un mundo que el progreso nos ha mostrado, pero como uno de esos amantes de internet que vive muy lejos, amante de verdad, no de esos que nos quiere timar, que conste, y quizás sea mejor así; ya sabéis que la problemática de la vida no es tanto que al final te mueras, sino que los Teseos acaben abandonando a su Ariadna, o peor, aburriéndose con ella. Puede que por mi color de piel y pelo pasase desapercibido, si bien mi inglés macarrónico me delataría y puede que al saber que soy español pensasen que soy como un mejicano y que mi comida favorita son los frijoles. Todo conjeturas, pero sí tiene algo que me gusta. Para un estudioso de la Criminología, hay en esa tierra una amalgama de causas del delito en la que se mezclan los paradigmas biológicos, ambientales y psicológicos; lo vemos en los propios hermanos, uno es un delincuente habitual, es violento, impulsivo, justifica sus fechorías a través de técnicas de neutralización, como que los bancos roban a la gente, algo habitual en los delincuentes, pero también en nosotros mismos en nuestro día a día; en cambio el segundo es un delincuente ocasional, con dudas, que espera no hacer daño a los otros sino es absolutamente necesario, que está dispuesto a parar cuando sea necesario, en ese sentido la película es interesante. Pero me gustan esos ambientes sobre todo porque sus escenarios nos remiten a una cierta introspección que en las ciudades es imposible de encontrar debido a la autoimpuesta necesidad de estar continuamente conectados, ya sea con otros o con las máquinas. Los que habéis leído mis libros sabéis que el desierto es protagonista recurrente, a él han ido mucho, y la mayoría salen trasquilados, mis protagonistas y los de la película.

En resumen, no hay nada de malo en admitir que los tiempos cambian, que los vaqueros de antaño son ahora vejestorios, y que mañana todo será diferente si no lo es ya, como somos diferentes de los tiempos de Juvenal, pero por otra parte en esencia somos lo mismo: vivimos, amamos, matamos y morimos por las mismas motivaciones, nos creemos especiales por las mismas presunciones pese a ser un trozo más de basura cósmica. Por ello aprovechad el tiempo y marchaos un rato al desierto, al interior mejor, ¡ Pero cuidado ! Allí también esperan los ladrones y los criminales, y al contrario que sucede con los del exterior, a esos no los podemos reconocer, incluso aunque lleven nuestro propio rostro dibujado en su efigie.

PD:

Según la película, “ Comanche “ significa aquel que tiene a todos por enemigo, por lo que “ Comanchería “ sería el lugar en el que todos son enemigos del resto. Enemigos interiores y exteriores que nos acechan en la solitaria carretera; ¿ quién tendrá piedad de nosotros ?

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