“En una noche oscura, con ansias en amores inflamadas”.
Noche oscura del Alma. San Juan de la Cruz.
“Si nuestra vida no tuviese límites ni dolores, tal vez a ningún hombre se le hubiera ocurrido la idea
de preguntarse por qué el mundo…”.
El Amor, las Mujeres y la Muerte. Arthur Schopenhauer.
Ya los presocráticos hablaban del amor y el odio como generadores de la realidad. Estas fuerzas se
entremezclaron para dar origen al mundo, y no solo eso, para mantenerlo también en ese equilibrio
constante que hace que no sea perfecto pero tampoco caiga de nuevo en el caos primordial. Si bien
todo esto puede acabar siendo un tanto reduccionista, son las cosas que nos atraen y las que nos
repudian las que delimitan las más de las veces nuestra forma de pensar o nuestra conducta,
oscilante siempre entre el Eros y el Tánatos; entre las pulsiones creativas y destructivas. ¿ El cine ha
de ser una excepción a todo esto? Pues digo yo que no.
“Los Viajeros de la Noche”, “ Near Dark “ en su título original ( por una vez me gusta más la
traducción al español), es una película del año 1987 dirigida por Kathryn Bigelow y protagonizada
por Adrian Pasdar, Jenny Wright, Lance Henriksen, Bill Paxton y Jenette Goldstein.
Me sucede con esta película que esos sentimientos contradictorios se despiertan en mi alma de
cinéfilo, y eso no es problemático. Generalmente hablo de películas que considero muy buenas, pero no
nombro sus defectos. Creo que esto es un error, así que hoy comenzamos con una que tiene mi
corazón partido para que haya de todo, si bien la considero una muy buena película.
Como comenté en el artículo de “Noche de Miedo”, el cine de vampiros, al igual que sus
protagonistas, se resistía a morir, pero por otra parte se actualizaba en escenarios más urbanos,
dejando atrás los fríos montes de los Cárpatos. En ese sentido, la película de Bigelow nos ofrece
una combinación muy buena de cine de vampiros, “western”, “road movie”, con algunos toques de
cine romántico. Una película original para su tiempo que ha sido imitada en varias ocasiones y que
suponía el debut en una gran producción de una directora que acabaría ganando el Oscar.
Que nuestra tendencia al amor o al odio pueda estar ( lo está, entre otras cosas ) determinada por
hormonas, lo encuentro algo horrible. Es duro golpe para aquellos que hacen de la libertad y la conquista del destino individual su bandera; ahora bien, si lo analizamos, la mayoría de las veces
queremos las cosas por simples sistemas de imitación o porque estamos impelidos a hacerlo. Chico
joven y creído ve a joven guapa con aspecto de indefensa, es el macho al que al final se la van a
meter y además doblada. Decía Schopenhauer que es fácil ver a un hombre bien formado con una
petarda ( no lo dice así, pero vamos, no me habré ido mucho ), en cambio rara vez se ve a una mujer
culta y elegante saliendo con un mentecato a menos que haya razones muy específicas,
generalmente económicas. Puede que esto se asocie también con la capacidad reproductiva del
varón que puede engendrar a cualquier edad, el padre de Julio Iglesias dio testimonio, y con el de la
mujer, que solo puede quedarse embarazada cada cierto tiempo y hasta cierta edad. ¿Son por esto
las mujeres más selectivas, más prudentes, menos violentas? Al final el vaquero machito acaba
siendo cazado, de manera literal, pero es habitual que esto les pase a muchos hombres, no porque
sean tontos o porque las mujeres sean diabólicas, aunque alguna haya, sino porque simplemente
somos esclavos y miembros de la especie, animales, especímenes valga la redundancia, cadenas de
ADN, y puede que por todo ello nos engañemos con constructos mentales infantiles como: “ El
amor a primera vista ” , “Mi media naranja”; ahora se dice eso de “mi compañero de vida” ( perdón,
quizás la arcada me impida escribir con corrección ), y gilipolleces varias, como suelen ser
también las supuestas reacciones meditadas a esta realidad: promiscuidad, vida licenciosa que no
licenciada, confundir el número de compañeros sexuales con el éxito…
Ya en el grupo de criaturas de la noche encuentro algunos problemas. El hecho de que no sean
actores de primera, lo cual no es sinónimo de que sean malos, cierto también que tres salían en la de
“Aliens” de Cameron, por lo que en esa época estaban en la cresta, no tiene tanta importancia, pero
es un grupo al que le veo cierta falta de carisma. El personaje del niño sobra bastante, aunque en un
principio pudiera ser interesante; Bill Paxton se muestra demasiado histriónico y Jenette Goldstein
tampoco me convence aunque la estética de su personaje sea potente. Salvo solo a Henriksen, que la
verdad, tiene cara de cabrón, y a Jenny Wright porque es guapísima, lo admito, y porque es el único
personaje de verdad ambiguo en la película. Pasdar siempre me ha parecido un Tom Cruise de
tangue; la verdad es que se trata de un actor que no tengo muy visto y sería injusto meterle caña. Creo que sin
duda lo mejor de la película es la ambientación, muy lograda por la directora y el resto del equipo
técnico. Es una película oscura pero en la que la luz siempre está presente, a veces en la lejanía,
otras como arma afilada y destructiva. Medio escondida en esas carreteras que forman parte de la
civilización pero que suelen estar poco transitadas, rodeadas de desiertos por los que en su día no
pasó la guerra y ahora parece que tampoco lo va a hacer el progreso. Los interiores de los vehículos,
de las habitaciones de los moteles, de las casas, incluso el campo abierto parece ser un habitáculo
cerrado por las paredes de la oscuridad. De forma más específica resaltar la excelente escena del
tiroteo con la policía o los efectos muy realistas de las quemaduras por la luz. Hasta que la luz nos
alcance, de una u otra forma, todos vagaremos por los campos de la desolación.
No tengo a esta película en mi olimpo cinematográfico por el final y por determinados aspectos del
guion que no terminan de cuajar. Son perdonables varios hechos, como que dé la sensación de que
viven en la época del lejano Oeste y que puedan ir, ya no matando a la peña, sino quemando bares como si
no pasara nada, porque parece que el hecho de que un vampiro sea sanguinario implica a su vez que
la policía sea totalmente inepta. Lo de que se encuentren a la familia y el niño repelente se enamore de la
hermana, ¡qué casualidad, tú!, me parece una echada de las buenas. El caso es que los que escribimos
nos damos cuenta de que a pesar de repasar una y otra vez el relato, es muy complicado que todo tenga
una coherencia interna perfecta. Creo que todas estas cosas se pueden perdonar y las encontramos
en películas más exitosas y en principio más serias. Ahora bien, lo que no puedo perdonar es ese
final que me resulta casi ñoño, de típica familia media americana que aplaude cuando salen los
créditos y de paso aprovechan para decirle a sus hijos adolescentes que ya que van a follar, que al
menos lo hagan con el mismo, que vean lo que pasa en la película si no. Por cierto, lo de que con
una transfusión te vuelves humano me parece digno de Ed Wood cuando rodaba con Bela Lugosi.
Creo que la película pierde toda su carga siniestra filosófica que las imágenes ayudan a dilucidar, y
lo hace para tener, en mi opinión, un final que haga la película más agradable y por lo tanto con
más posibilidades de obtener réditos en taquilla. ¿De qué carga siniestra estoy hablando? La que nos
confirma que todos de una u otra manera somos criaturas de la noche, la de que buscamos nuestro
bien por ser egoístas por naturaleza y no nos diferenciamos en demasía de esos vampiros que surcan
las tinieblas en busca de sangre; ¿ acaso no haríamos nosotros lo mismo ?
Hasta la próxima mis diabólicos amigos ! Y cuidado con a quién conocéis por la noche,
especialmente si sus ojos destellantes de luz brillan en la oscuridad!
