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LA RESISTENCIA

“ La libertad es un requisito para la felicidad humana, entonces todo lo que es necesario es proporcionar la ilusión de la libertad “.

Burrhus Frederic Skinner.

Resistencia: Acción o efecto de resistirse. Oposición, rebeldía, rechazo…

– ¿ Eres conductista o cognitivista ?

– Más conductista.

He de confesar que no esperaba esa respuesta, el motivo es que la gente suele ser reacia a aceptar el Conductismo, puede que no tanto por el hecho de creer en procesos mentales que resultan tan complejos como atractivos, sino porque el Conductismo, al reducir la forma de actuar de las personas a relaciones entre estímulos y respuestas, nos acaba asimilando a las palomas y las ratas, animales con los que los psicólogos conductistas hacían sus experimentos. Entiendo que es una mezcla entre orgullo y pavor, un sentimiento que nos quiere convencer de que somos algo más que animales, que cúmulos de instintos y necesidades. Si bien es cierto que cada ser humano puede ser un misterio, una luz en la madrugada, ello no significa que como especie seamos las más de las veces un algo edificante.

Me contesta Andrea, una chica que ha estudiado Psicología y que, como tantos otros de su generación, tras finalizar sus estudios se ve abocada a una sucesión de trabajos gratuitos temporales que nunca se convierten en definitivos al alegar el patrón la falta de experiencia, actualizando ese místico uróboro de los antiguos en el mercado laboral, que en castizo es la pescadilla que se muerde la cola. ¿ Y si fuera cierto ?, ¿ y si no hubiera procesos mentales ?, ¿ y si todo es materia ?, ¿ y si todo es una simulación holográfica ? La zozobra crece en mi interior mientras miro el oscuro color del café; ¿ es esto un proceso mental o estoy acondicionado para comerme la chola mientras protagonizo mi ritual del café ? Andrea se marcha por sus obligaciones y me deja solo con mis dudas y con mi café, mientras, la gente se sucede por las ventanas transparentes del local; simulación o creación original, ¿ quién sabe ? La única verdad de estos tiempos es que siempre estamos en movimiento, y los intentos, a veces desesperados, de tomar una pausa, confirman la premisa. En ese sentido son muchos los pensadores de los tiempos actuales que nos han advertido del tipo de vida acelerada e inmediata que domina la sociedad. El tener una duda y poder contestarla con el mero hecho de buscarla en internet, el idear un viaje o evento y poder saber el precio o el tiempo al momento, como si nosotros contáramos con esa ayuda enviada por los dioses, dioses ahora digitales; ¿ dioses o fantasmas ?, o peor, malvados genios muy diferentes al de la lámpara, ¿ quién sabe ?, una vez más.

En la muy recomendable serie “ The Night Of “ de HBO, del año 2016, se nos muestra el proceso policial y judicial en el que se ve inmerso un joven estadounidense de ascendencia pakistaní acusado de cometer un asesinato, creo que en América es homicidio en primer grado. No voy a hacer ( me niego a utilizar spoiler ) referencias a la trama, solo comentar que en un capítulo se puede ver una pintada en una pared en la que aparecen cruces, una esvástica y la frase “ muslims go home “ , traducida al español como: “ – musulmanes a vuestro ( puto ) país -”. Estas pintadas me hicieron reflexionar sobre el poder del efecto simbólico sobre nuestra forma de procesar el mundo y por lo tanto sobre nuestras acciones. Es obvio y denunciable que está hecho por gente racista, pero lo que me hace pensar es que en la pintada se mezclan diversas ideas a través de los símbolos: la cruz como símbolo del Cristianismo y en contraposición al Islam. Dos religiones en continua contienda desde las invasiones de los territorios cristianos de Siria o Egipto en el Siglo VII por parte del Islam. Se puede dar también como una reivindicación de la tradición cristiana del país, por haber sido colonizada en su día, mayoritariamente, por gente que practicaba el protestantismo; al otro lado de la frase la esvástica, como símbolo del mal encarnado. Se crea así una relación entre los dos símbolos que se podría resumir en que los cristianos estadounidenses quieren exterminar a los musulmanes, y que los antecedentes históricos de los dos símbolos crean una sinergia perfecta para que esto se cumpla. Puede que el problema de la vida no sea que veamos las sombras platónicas y por ello no nos enteremos de la misa la mitad, sino que vemos las cosas claras, ante nuestros ojos, y nos dan gato por liebre. A pesar de ciertos intentos siniestros por parte de algunos, no existe ninguna relación entre el Nacionalsocialismo y el Cristianismo, es cierto que el papel del Papa Pio XII puede ser puesto en barrena por su falta de condena explícita de lo sucedido, especialmente en relación al Genocidio Judío; es cierto que hubo iglesias colaboracionistas que veían en los nazis una contención contra el Comunismo, pero también no es menos cierto que fueron muchos los religiosos que ayudaron a los perseguidos por la barbarie nazi, ellos mismos lo fueron, perseguidos, y pese a que no es un asunto tan tratado en el cine, muchos murieron en campos de concentración, el caso más conocido es el de San Maximiliano Kolbe, el cual entregó su vida por la de otro preso, muriendo, creo recordar que por inanición, en una fosa; se le suele representar con el uniforme que llevaban los presos en los campos de concentración. Los nazis nunca fueron cristianos, de hecho los nazis son socialistas, una realidad que a mucha gente no le gusta recordar, pero la realidad ya no está en el nombre del partido: Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, sino en las palabras de Hitler a un periodista en 1923.

” – … Al contrario que el marxismo, el socialismo es patriótico. Podríamos haber escogido el nombre de Partido Liberal, pero decidimos llamarnos a nosotros mismos nacionalsocialistas… -”.

Ninguno de los grandes jerarcas nazis fue cristianos; algunos de los principales como Himmler, siempre tuvo en su horizonte sustituir el Cristianismo en Europa por una serie de rituales de herencia pagana, basados en la mitología nórdica, y fue ese gran azote del Cristianismo, el amigo Nietzsche, quien fue elegido para ser el pensador oficial del Nazismo, si bien eximimos a nuestro amigo de tan horrible cargo, y de ello, ¿ por qué no ?, hablaremos otro día. El propio hecho de comparar una religión con más de dos mil años de historia con un fenómeno que por suerte solo duró unas décadas es absurdo y reduccionista, como muchas de las cosas que pasan ante nuestros ojos de manera diaria. No soy el principal fan de la Santa Madre Iglesia, y no niego sus numerosas fechorías a lo largo de la historia, pero tampoco me cuesta admitir las cosas que ha hecho bien, como crear las primeras universidades ( para ser justos la primera se creó en Al – Andalus ), practicar la caridad, y dar una idea de comunión entre las personas más allá de su condición o raza, pues todos somos hijos de Dios, es verdad que a veces tienes la sensación de que unos más que otros. En resumen, esa asociación es tan absurda y equivocada como pensar que los musulmanes son como los nazis porque tienen un conflicto ya casi perpetuo con el Estado de Israel, pese a ello, ahí queda esa pintada, como un estímulo también perpetuo, esperando su preceptiva respuesta.

El Conductismo ( radical ) se deja ver en muchas novelas de ciencia ficción distópicas, en las que existe un control total de la sociedad: “ Un Mundo Feliz” o “ 1984 “ son ejemplos clásicos de ello; en el cine recomiendo la relativamente desconocida ópera prima de George Lucas “ THX 1138 “. Admito sin rubor que cuando he escrito sobre los Arios en mis novelas me he inspirado en este tipo de sociedades, y la verdad es que admito también sin rubor que en muchas ocasiones me ha costado desarrollar la trama, ya que estas sociedades se caracterizan por ser asépticas, carentes de símbolos, podemos decir que son más robóticas que humanas, y para el escritor, el no tener símbolos e imágenes en su mente, haya o no procesos mentales, no es fácil. Algunos afirman que llevamos camino de ser una de esas sociedades bajo control en las que la libertad individual quedará finalmente cercenada: Agenda 2030, desaparición del dinero físico, reconocimiento facial.., pero, ¿ cómo es posible si vivimos en una sociedad que puede ser calificada de cualquier forma menos aséptica y simple ? Jamás los ciudadanos han tenido tanto acceso a la información y de una manera tan rápida, jamás las personas han estado tan interconectadas como ahora, jamás ha habido tantas opiniones, teorías, formas de ver las cosas, canales de televisión y radio, series y películas que ver… Puede que el mal venga tanto del exceso como por el defecto. Si todo lo dicho antes es cierto, todo ello no se traduce en una mejora cualitativa de la sociedad, al menos en mi opinión, de hecho la polarización de las opiniones y por ello la degradación de las mismas en más que evidente. Solo hace falta ver el panorama político de este país llamado España, que ahora se asemeja más a la actualidad futbolística o a la de la prensa del corazón. Si Pavlov se dio cuenta de que bastaba enseñar la carne para que el perro obedeciera, las élites, no digo que necesariamente luciferinas, pero élites al fin y al cabo, se dan cuenta de que ahora solo es necesario hacer lo mismo pero con el exceso. Bombardear a la ciudadanía con una cantidad de símbolos y estímulos que hagan que su atención esté continuamente focalizada; esta focalización hace que la percepción de la realidad se tenga en base a lo aditivo y no a lo reflexivo, y nos asemeja a los fanáticos religiosos de otros tiempos, que por solo leer unos pocos libros, los que sabían leer, o por nunca haber salido del lugar en el que nacieron, tenían una visión monocausal de todos los asuntos posibles como monoteísta era su religión, y que se resume en eso de “ La voluntad de Dios “.

Me gusta ir a ese lugar porque tiene algo de monástico para mí, afirmación que resulta atrevida por no decir ridícula. Es un lugar con abundante clientela, transitado, en el que es fácil ver a niños corriendo por el local y escuchar el ruido de las bandejas y los vasos, pero me gusta ir porque no es el típico bar de cañas y vinos, en el que las interacciones interpersonales son más habituales, es un lugar donde la gente hace una pausa para pensar en sus asuntos o quedar con otra persona determinada para hablar, por lo que es complicado que alguien te dé conversación. Allí hojeo libros, a veces los subrayo, a veces hago esquemas y resúmenes, a veces simplemente me quedo mirando ese profundo oscuro color del café mientras la vida, simulada o no, pasa a mi alrededor, y es en esos momentos donde también he aprendido muchas cosas, no siempre mirando en esos libros en los que se explican intrincadas teorías sino escuchando a la gente, también a aquella que en principio no ha de resultar interesante. Decía Antonio Escohotado que prefería hablar con un pastor comiendo gachas que leer la Fenomenología del Espíritu de Hegel. Entiendo que cualquier actividad pueda ser preferible a leer el “ ladrillo “ de Hegel, pero esta afirmación siempre me parecía más un intento de corrección política que otra cosa. Con el tiempo me he dado cuenta de que tiene visos de ser cierta porque muchas veces conoces a gente preparada intelectualmente y que es capaz de defender posturas ideológicas y políticas inaceptables, porque ves a gente sin elevados estudios tener una nobleza que es difícil de encontrar en esta sociedad de continuos campos de batalla, porque a veces las personas más simples son las más sensatas, porque a veces esa chica que te sirve el café sabe más que tú de aquello que te interesa. Y sirva este humilde artículo para rendir un homenaje a toda la gente que se dedica a la hostelería, así que, si no es por razón motivada, tened paciencia, que no sois el único ni el mejor cliente.

Me gustaría dejar de ver a Andrea si eso supusiera que ha encontrado un trabajo de lo suyo. Le deseo suerte; mientras seguiré con mis cafés y mis libros, con mis historias de Arios, escribiendo más, y espero que mejor. No sé adónde me llevarán mis reflexiones, he de admitir que la idea de que somos animales que respondemos a estímulos me apena, pero la verdad es que viendo el devenir de las cosas, la idea de que somos seres racionales tampoco me convence; pero me resisto a ver a los otros como simples autómatas, como parte de ese horrible vendaval de pecados en los que tantos se han ahogado; estoy siempre dispuesto a ver en esa otra persona, me sirva el café o se cuele en la cola del supermercado, a alguien poseedor de una luz única, de un misterio sacro al que nadie puede acceder, como una imagen bellísima, fluida y sucesiva de la existencia. Y pese a los intentos de control, a las lluvias de informaciones y preocupaciones, y al inmenso desierto de los datos, si experimentamos esa sensación aunque no lo sepamos, seremos parte de la resistencia.

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