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MIRADAS EN LOS TIEMPOS DEL “SMARTPHONE”

“La infoesfera tiene cabeza de Jano. Nos ayuda a tener más libertad, pero al mismo tiempo nos somete a una vigilancia y un control crecientes.”

                                                                                                       Byung-Chul Han.

“Allí nacían cada mañana los pájaros, sorprendentes, novísimos, celestes…”

                                                                                                        Vicente Aleixandre.

Puede que el mayor talento al que deba aspirar un pensador es a poseer la capacidad para mezclar lo cotidiano y conocido con lo profundo y oscuro. En ese sentido me parece comprensible la fama que el filósofo Byung-Chul Han (Seúl, Corea del Sur 1959) ha adquirido en los últimos años.

En su obra se puede reconocer la influencia de titanes del pensamiento como Heidegger, Hegel o Arendt, con ideas sacadas de la cultura popular y cercana, por ejemplo, de la televisión. En uno de sus libros Han hace referencia a un programa de televisión, titulado en Alemán: “Bares fur Rares”. El concurso va de gente que está dispuesta a desprenderse de objetos con valor sentimental a cambio de dinero, con el que esperan pagarse algún viaje. Yo no he visto este programa, pero creo que la esencia es similar a esos conocidos programas de empeños donde la gente suele vender objetos que eran de sus familiares, generalmente con la excusa de que no tiene donde ponerlo, que ocupa espacio y tal…. El dinero, los vendedores lo admiten siendo grabados, se suele emplear para costear un viaje, una juerga; algunos confiesan sin tapujos que se lo van a pulir en los casinos de Las Vegas.

En ocasiones me cruzo con una chica por mi barrio. Hemos establecido un extraño ritual que por ser ajenos a nosotros mismos acaba resultando interesante. Ella me mira primero, yo intento disimular, pero al final, ante la insistencia, yo la miro, entonces ella disimula y me deja de mirar; al final los dos pasamos al lado del otro, con la mirada puesta al frente, como si una de esas criaturas de la aurora del poema de Aleixandre, que he parafraseado en el encabezamiento, apareciera ante nosotros. Vaya por delante que no pienso que esa mujer esté enamorada de mí, me desee sexualmente o piense que soy interesante. Nuestros actos suelen tener más de una causa y la mayoría de las veces ni siquiera nosotros la intuimos, puede que le recuerde a alguien.

Han se fue a Alemania con 26 años sin tener ni idea de hablar Alemán, quería estudiar literatura alemana; lógicamente su familia le dijo que era un imbécil y que no tardaría en volver con el rabo entre las piernas. Yo mismo hubiese compartido esta opinión, pero hubo un hecho que me conmovió y que sin duda hace que me guste este filósofo, aparte de que lo veo muy acertado en el análisis de la nueva dictadura digital, cultural y política en la que vivimos.

Se dio cuenta de que le costaba mucho leer en Alemán, repito que llegó al país sin tener ni idea de la lengua autóctona. Por ello decidió estudiar Filosofía, ya que en la filosofía la velocidad no es tan importante. Una página al día de Hegel no solo es suficiente, es un buen ritmo. Han nos dice que hemos abandonado la época del “tener”, y que a lo que aspiramos es a “ser” en el sentido de experimentar. Efectivamente, que la gente esté como loca por vender el anillo del abuelo que murió en la guerra defendiendo la libertad frente a los nacionalsocialistas, para poder pegarse un viaje por París y hacer cientos de fotos que se traducirán en “me gustas”, nos confirma que la gente va perdiendo el sentido de propiedad y que a lo único que aspira es a tener vivencias, experiencias, momentos, porque eso le da la felicidad: “No tendrás nada y serás feliz”: Agenda 2030.

Lo erótico supone un deseo de aquello que aún permanece oculto, y que, con un poco de suerte, acabará siendo exhibido; por el contrario, la pornografía supone el desnudo directo y sin paliativos. No puedo negar que los encuentros con esta chica tienen un halo erótico que me complace, porque la verdad es que la mujer, que no creo que tenga más de treinta años, está de buen ver, como se decía antaño. Es erótico ya que todo lo que ella es está oculto para mí, desde su nombre hasta aquello que anhela, lo que la hace feliz o lo que la hizo sufrir. Personalmente lo prefiero a esos encuentros prefabricados, donde la gente queda a través de aplicaciones, o se encuentra en determinados lugares como discotecas, no criticando a la gente que usa estas estrategias. Hoy en día la seducción no solo se ve como algo machista que puede importunar a las mujeres, se considera una pérdida de tiempo, ya que no es necesario ser simpático, locuaz o encantador para conseguir a otra persona, el capitalismo informático puede hacer que quedemos con personas que no hemos visto en nuestra vida, que aparentemos ser lo que no somos, ya que nuestra personalidad se reduce a una foto de “wassap” o a una frase de un estado, por cierto, generalmente bastantes horteras. Al hilo del concurso antes mentado, el conocimiento del otro proviene de las experiencias, de lo que ha vivido, de lo que parece ser que es, de sus viajes, de su trabajo, de sus fotos… Pero de la misma manera que el exceso de información hace que no tengamos información, el exceso de experiencias hace que no tengamos verdaderamente nada que sea nuestro y que no pueda ya ser mercantilizado; vivimos en tiempos pornográficos, ya que estamos dispuestos a desnudarnos ante cualquiera, pero nunca nos iremos mostrando lenta y pausadamente ante quien tenemos al lado.

Es una reflexión de las muchas que se pueden sacar de la obra de Han, que tanto por tiempo como por falta de talento no puedo desarrollar, pero os aconsejo su lectura.

Sí, en sus ojos hay un erotismo que bordea lo metafísico y a través de ellos me zambullo, sin poder navegar, en el mar de lo insondable, de lo que llega a ser tanto místico como mitológico, todo ello sin la necesidad de un dios; braceo en un océano de conceptos que a través de la razón me resultan arcanos y abruptos, pero que, en el mundo ideal lleno de miradas como la suya, incluso un mediocre nadador como yo encuentra fuerzas, formas y estilos. Es muy probable que nunca hablemos, o que al final nos saludemos como buenos vecinos, es decir, que no tenga experiencias con ella, pero sí que puedo y podré tener algo de ella, como lo puedo tener de otros seres, las barreras ideológicas o sociales no me encerrarán en los muros de la experiencia, aprenderé a buscar menos, excepto en mi interior; aprenderé no tanto a desear sino a admirar, y ya puestos, a escuchar menos y a hablaros un poco más, ya que me acusáis de no hacerlo.

 Es costumbre terminar con poesía, hoy debe ser Aleixandre, porque él desarrolló esos mundos en los que la experiencia, el deseo y la necesidad no eran protagonistas; mundos poblados por esos ojos dubitativos que, aunque nunca nos miren desde la cercanía, nos guiarán por el viaje de la vida donde nos espera esa mano silente de la que nadie tuvo tacto ni recuerdo…

“Tu delicada mano silente, por donde entro despacio, despacísimo, secretamente en tu vida, hasta tus venas totales, donde bogo, donde te pueblo y canto completo entre tu carne.”

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